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Despedida



El sábado 25 de junio nos dejó una  persona excepcional, amante de la naturaleza, experto conocedor del mundo de los pájaros, aficionado a la fotografía, a la observación de la naturaleza, a la historia, a las humanidades, a la lectura, una persona que siempre nos supo transmitir su pasión por la vida y su entusiasmo,-  el mismo se definió a sí mismo un apasionado de la vida y del conocimiento - y que con su humanismo y erudicion se sobrepuso a la época de oscurantismo y oscuridad que le tocó vivir en sus tiempos de juventud, esos tiempos en los que los libros que no se podían leer se tenían que facilitar en la trastienda de las librerías.
 
 Cuantos lo conocímos quedábamos boquiabiertos y fascinados por la amenidad de sus temas de conversación: tan pronto hablaba de las grajillas troqueladas de Lorenz, de los peces de Timbergen o de la danza de las abejas de Karl Von Frish, como de  la curiosa evolución de la polilla del abedúl y  de los pinzones de las Galápagos, el fraude de Piltdown .. tambien describia la España de los Moriscos, los ensayos de Unamuno, Marañon, a la antropología de Caro Baroja pasando por el Carnaval de la Granada de la Republica para llegar a la poesía de García Lorca.
 
Todo un profesional de la medicina, difícil era que no acertara en su diagnostico. Siempre al día de los últimos avances en investigacion, escéptico ante las novedades sacadas al mercado por los laboratorios,  - me viene ahora a la memoria el caso de la talidomida (gracias a el mi hermana pequeña nació con brazos) - e igualmente escéptico ante la medicina milagrosa: cuando alguien le aseguraba que determinado medicamento curaba sin efectos secundarios siempre contestaba lo mismo: "entonces no puede curar nada porque no sirve para nada: todo medicamento  siempre es un veneno". Su intuición,  inteligencia y enormes conocimientos le bastaban para atisbar las causas de cualquier enfermedad. Jamás presumió de ello, su natural modestia se lo impedía, en un mundo en el que los charlatanes y fanfarrones del gremio acaparaban el mercado de la fama y el reconocimiento social.
 
Habría para hablar mucho mas de alguien que, como él, siempre amó la vida y a los suyos por encima de todas las cosas,  de alguien a quien en los últimos tiempos  observaba, impotente, cómo poco a poco se iba apagando, cómo  soportaba estoicamente el sufrimiento y, aun cuando su cuerpo dejaba de responderle, con el único arma de su tesón y voluntad de hierro, encontraba siempre  las fuerzas necesarias para aferrarse a la vida, hasta que ayer llego el momento en que no pudo resistir mas, el de su último suspiro.
 
Esa persona era mi padre, el mejor padre que jamas alguien hubiera podido tener, una persona a la que nunca olvidaré.
 
Muchas gracias por todo, Papa!

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